lunes, 13 de mayo de 2013

Ya no estás

Me levanto por la mañana. Comienza mi día. Entro a trabajar, termino y vuelvo a casa. Nada más abrir los ojos salgo del mundo de los sueños y vuelvo a la realidad. A una realidad en la que recuerdo que me encuentro solo en mi cama. Ya no tengo tus caricias, ya no huelo ese olor que tanto me atraía, ya no siento tus besos que me daban los buenos días. Ya no eres la última cosa que veo por las noches y la primera por las mañanas.

     Ya vuelvo a la vida que tenía antes. Obtengo una rutina, una vida en la que ya no estás. Una vida en la que no te puedo hablar, en la que no se de ti, en la que no me preguntas cómo estoy y cómo me siento. Ya no recibo mensajes, no recibo llamadas, no recibo palabras. No tengo ese apoyo que antes obtenía. No recibo tus vistos buenos para la realización de un cambio en mi día a día. No me desahogo contigo cada vez que tengo un problema.

     Día a día he de acostumbrarme. Un dolor indaga mi pecho y me pide que lo expulse. Un dolor insaciable que tan sólo se desvanece cuando mis ojos cierran por la noche y comienza de nuevo mi vida ficticia, feliz, en la que veo lo que realmente quiero, lo que quiero sentir, y como quiero que sea. Día a día me despierto, y siento que ya no estás.

Se despide con un pequeño anhelo,

Freinett

No hay comentarios:

Publicar un comentario