Todos, tarde o temprano, hemos experimentado cualquier situación o sensación que creemos que es negativa o que nos repercutirán negativamente. Esas situaciones experimentadas nos hacen darnos cuenta de cómo debemos comportarnos, de cómo debemos pensar, y de cómo debemos tratar a los demás. Entradas atrás de este blog comenté que tras esas experiencias tendemos a escondernos tras una barrera que hace que los demás no nos vean como realmente somos, o directamente intentamos sobrellevar una situación que, aunque sepamos que no es la adecuada, la desempeñamos de alguna forma debido a dicha acción. Pero,¿qué es lo que tiene de especial? ¿Qué intentamos conseguir demostrando quienes realmente no somos?
El miedo nos apodera, un miedo de volver a caer, un miedo de volver a perder, un miedo de ser tratado como fuimos en el pasado. Aunque duela, sabes que ese pasado siempre repercutirá, ese pasado se volverá a repetir aunque no de la misma forma. Te volverás a sentir mal, te sentirás cojo, te sentirás solo ante tus nuevas dificultades, ante tus nuevos cambios y ante tu nueva vida. Antes que nada debemos saber quienes somos, lo que queremos, lo que representamos y lo que podemos aportar. Da igual lo que haya ocurrido, da igual la desconfianza, da igual el desengaño. Ahora mismo eres tú solo, ante tus problemas. Debes ser quien lleve el remo de tus acciones, de que nadie ni nada te acompleje y te haga desconfiar. Debe no importante lo que se te diga, lo que le pueda molestar a los demás o lo que a los demás no les gusta ver. Eres tú contigo mismo. Eres tú ante tu realidad, tú ante tu vida.
¿Por qué escondernos tras alguien que no somos? ¿Por qué esconder nuestros actos? ¿Por qué esconder lo que queremos hacer? Si necesitas luchar, hazlo. Si necesitas que desaparezca, hazlo. Dan igual las palabras, dan igual los gestos, dan igual lo que ocurrió. Todo ello quedó atrás, y por mucho que uno se frustre, no existe solución por mucho que la busquemos. Seguir adelante, mirar al frente, saber lo que queremos. Una vez sabido todo eso, ¿por qué esconderse?
Se despide con pequeño anhelo,
Freinett
No hay comentarios:
Publicar un comentario